← VolverMarcelo Aguilar
Empresario creador23 de agosto de 2026

Veinte Años Pasan Volando...Cuatro ni Hablar...

Una mirada a veinte años de trayectoria profesional y a los primeros cuatro años de Conectaria: el origen de una idea, los aprendizajes del camino y la convicción de construir una empresa diferente.

Un querido amigo, Gerente General de una empresa que dedica su esfuerzo a ayudarnos con Congresos Técnicos de Alta Calidad, me dijo una vez "los huevos hay que cacarearlos", claramente haciendo alusión a que no hay otra forma en que el mundo sepa en qué puedes colaborar.

Bueno, sí, este artículo tiene esa intención, pero además, también a contar cómo han sido pensados estos "huevos" desde la fundación de Conectaria (inicialmente llamada GRT Ingenieros), y también a contar cómo fue que me inicié de gallina...jajaja...por cierto, siguiendo el hilo al dicho.

La fundación de Conectaria en términos formales fue el 10 de enero de 2018, sin embargo, se gestó en mi pensamiento, tan sólo como una idea, hace muchísimos años, tanto así, que tengo recuerdos de mis primeros emprendimientos siendo niño.

Comencé mi carrera como Ingeniero de Procesos Metalúrgicos el año 2002, sí, ese año en que el precio del cobre andaba por el suelo, los proyectos más bien eran escasos y estaban orientados a ser lo más eficientes posibles, bajando los costos para poder mantener las operaciones a flote. Aunque la memoria es frágil, creo recordar que comencé a trabajar el 28 de mayo de 2002, un día martes, el lunes 27 de mayo fue feriado (no recuerdo el motivo).

Trabajé duro mis primeros años, sin horario, a veces trabajaba toda la noche para cumplir con la fecha de entrega de algún informe o presentación, ni siquiera había egresado, cursaba mi última asignatura en la Usach, y trabajaba haciendo clases en un preuniversitario por las noches.

Fueron prácticamente seis años desde mi primer trabajo como ingeniero que, en pleno apogeo de los proyectos, me cambié a trabajar a una empresa grande, ganaba razonable en mi anterior trabajo, en aquel que comencé, sin embargo, en empresa grande los sueldos tienen otra escala, más beneficios tales como cheque restaurant, seguros, menos horas/semana, salir temprano los viernes...fue este último el que desequilibró la balanza. En la época me dijeron "pide harta plata que no te van a subir nunca más el sueldo", fue falso, estuve casi diez años en la misma compañía y sí, me subieron el sueldo y la responsabilidad varias veces...me ayudaron y obligaron a crecer. Hasta hoy lo agradezco.

Cuando llegué a esta empresa grande me sorprendí, tanta gente trabajando, nadie hablaba, sólo se escuchaban los teclados en la oficina, era espantoso, yo venía de una empresa familiar donde trabajar era divertido, y llegué a esto...uuufff. También veía tanta gente trabajando, y el proyecto avanzaba a "paso de tortuga", estaba acostumbrado a una vida dinámica, llena de desafíos, trabajando en varios proyectos y/o servicios en paralelo, otro mundo.

Como dije, estuve diez años en el "mundo corporativo" de la ingeniería y, aunque lo pasé bien, hice buenos amigos y trabajé en proyectos de largo aliento muy interesantes, no lograba sentirme completamente satisfecho en lo profesional, para quienes conocen la película era como La Matrix, sabía que había algo allí, pero no lograba descubrirlo.

Ese fue el punto de partida...y trabajé mucho, muchísimo en mi desarrollo personal, seguí aprendiendo en lo profesional, adquiriendo mucho conocimiento y experiencia, estuve en una ingeniería básica y de detalles de un proyecto grande por cuatro años y medio, esa experiencia forjó mi carrera, y fue mi jefe quien me empujó a tomar la responsabilidad de ser el Líder de la disciplina Procesos en ese gran proyecto.

Ese proyecto terminó en el año 2016, y a fines de 2017 la compañía decidió dejarme partir. Hoy, pasados ya varios años, puedo decir sincera y abiertamente que fue una de las mejores cosas que me pasó ese año, claro, la idea de emprender ya estaba...y sabía qué iba a hacer!!!

Durante mi periodo trabajando como ingeniero había detectado que, cada vez que me tocaba asistir a un taller, me aburría, las metodologías eran planas, fomes, los facilitadores no entusiasmaban particularmente, no eran capaces de mantener a su audiencia capturada en el trabajo que era necesario realizar. Y bueno, como ya había detectado esta brecha, comencé primero a entrenarme en presentaciones, luego, pasé a entrenarme facilitando talleres (habiendo aprendido de un buen profesional acá en Chile), de manera que, cuando fui desvinculado en 2017, ya tenía claro que fundaría una empresa facilitadora en Chile, y que haríamos todo lo que estuviera a nuestro alcance para ser diferentes.

Así comenzó GRT Ingenieros, buscando ser una empresa dedicada a la facilitación de talleres de análisis de ingeniería, pero que fuera reconocida en el mercado porque la metodología de sus talleres se viera diferente, y hoy, junto a mi equipo de profesionales, siento a diario el orgullo de saber que nuestros clientes llegan a nosotros porque, de alguna manera, estamos cumpliendo con ese primer objetivo.

Pero esta filosofía de hacer los talleres diferentes, nos llevó a ser una empresa diferente. No sólo nos ocupamos de buscar que nuestras metodologías sean dinámicas, a veces hacemos que nuestros clientes se involucren en una amena conversación, los guiamos en ese relato, y nuestros ingenieros e ingenieras asistentes se encargan de capturar, de esa conversación, los análisis de valor para el proyecto.

Esa filosofía de ser diferentes, también nos llevó a que, en la medida que hemos ido construyendo nuestro equipo, lo hacemos con un fuerte énfasis en el equilibrio calidad de vida y trabajo, y no hablo después del inicio de la crisis de 2019, hablo de que antes de este suceso, nuestras ideas ya iban en esa dirección. Sólo por mencionar algunos ejemplos, los contratos de nuestros colaboradores son todos de 40 horas de trabajo a la semana, todos gozan de flexibilidad laboral (real y contractual), en el hecho, nuestros contratos establecen un horario sugerido, y en la práctica, cuando es requerido, nuestros colaboradores pueden adaptar su horario, claro, a cambio pedimos cumplir con las metas de la semana, pero no es mejor así?

Esa filosofía de ser diferentes también nos llevó a fijarnos un propósito, y nos basamos, en parte, en las enseñanzas de Simon Sinek para identificarlo, nos dimos cuenta que estamos para servir a nuestros clientes, algo que parece obvio, pero que muy pocas empresas profesan de verdad...la mayoría profesa el "máximo margen de utilidad posible", a nosotros no nos importa sacrificar en algo el margen si estamos siendo de ayuda a nuestros clientes, y tampoco nos importa ese sacrificio si nuestro equipo está mejor por haber usado unos "pesos" extra en su comodidad. Es necesario tener un margen positivo, obvio, de lo contrario nos vamos a la quiebra, pero si es un poco menor en beneficio de alguien más, estamos dispuestos a cederlo.

Apoyamos fundamentalmente proyectos minero-metalúrgicos, y sabemos la importancia de esta industria en la economía nacional, así es que ello nos lleva a realizar nuestro mejor esfuerzo por ayudar, dado que, cada peso, cada dólar que mejora en la rentabilidad de un proyecto, también mejora en la recaudación fiscal y, por ende, el bienestar de nuestra sociedad.

Es así, diferentes en estos y muchos otros ámbitos, que hemos venido desarrollando nuestra empresa en estos cuatro años, maravillosos cuatro años, que me han permitido en lo personal volver a crecer, estar en un trabajo que amo hacer, que me fascina hacer, y espero poder contagiar todo este entusiasmo a nuestro equipo profesional.

Estos cuatro años no han estado exentos de dificultades, pero si miro hacia atrás, nuestra historia, lo que hicimos bien y, lo que hicimos no tan bien y nos ha ayudado a aprender, no le cambiaría nada.

Hoy, miramos al futuro con esperanza, naturalmente llenos de desafíos, pero con algo más de experiencia y con la expectativa de un futuro grandioso, para nosotros, para nuestros clientes y, por supuesto, para Chile.

Sólo espero mantener el mismo entusiasmo día tras día, entusiasmar al equipo que formamos y, si en algún minuto ellos me ven flaquear, me recuerden que hemos llegado donde estamos con el entusiasmo y aporte de cada uno de nosotros, para que vuelvan a regalarme esa cuota de esperanza que hace falta día a día para "empujar el carro".

Partí diciendo que 20 años pasan volando...ese es el tiempo de mi experiencia profesional, y que 4 años ni hablar...y sí, cuatro años han pasado desde la fundación de Conectaria, una empresa que comienza con una idea, se transforma en un sueño y que el equipo que me acompaña se encarga de transformarlo en realidad.

Gracias a nuestros clientes...y muchas más gracias a los profesionales que componen el equipo de Conectaria!!!