← VolverMarcelo Aguilar
Ser humano11 de enero de 2026

Cuando la Igualdad mal Diseñada Castiga al Talento

El talento está distribuido, pero la excelencia institucional no surge por sí sola. Al eliminar la selección en los liceos públicos de alta exigencia, Chile debilitó un mecanismo de movilidad social para estudiantes talentosos. Corregir ese diseño no es retroceder, es aprender.

En Chile solemos discutir educación como si el rendimiento académico fuese un atributo estrictamente individual, casi una virtud privada que cada estudiante porta consigo. Sin embargo, en todos los sistemas humanos complejos —desde equipos científicos hasta organizaciones productivas— el desempeño no surge en el vacío: emerge del entorno. Normas, expectativas, ritmo y presión de pares moldean el resultado. La educación no es una excepción.

La investigación internacional es clara en este punto. Un siglo de estudios revisados por la Asociación Americana de Investigación Educacional, sintetizados por Kulik y colaboradores en “What One Hundred Years of Research Says About the Effects of Ability Grouping and Acceleration” (2016), muestra que agrupar a estudiantes de alto rendimiento y ofrecerles entornos exigentes eleva sus resultados sin perjudicar a los demás. Estudios realizados en Chile por académicos de la Universidad Católica en 2023 llegan a conclusiones consistentes respecto de los efectos de pares y de cómo la heterogeneidad académica incrementa la varianza y frena el ritmo cuando se eliminan mecanismos de agrupamiento por nivel.

Este principio —incómodo, pero empírico— ayuda a entender lo ocurrido tras la eliminación de la selección académica en liceos públicos de alta exigencia, implementada en la Región Metropolitana desde 2019 con el Sistema de Admisión Escolar, según documentación oficial del Ministerio de Educación. La política buscó equidad, pero aplicó una regla uniforme a instituciones cuyo propósito histórico era distinto: concentrar, desafiar y potenciar talento académico, especialmente en estudiantes sin acceso a educación privada.

Desde entonces, el debate público se ha concentrado en los rankings PAES y en la caída de liceos emblemáticos como el Instituto Nacional. Ese dato existe y es verificable. Pero detenerse ahí empobrece la discusión. El propio DEMRE, en su presentación oficial de resultados de la PAES Admisión 2026, advierte que la prueba no mide calidad educativa de establecimientos, sino aptitud para el acceso universitario. Usar el promedio PAES como sinónimo de calidad institucional es, en el mejor de los casos, una simplificación; en el peor, una distorsión.

A partir de ese punto aparece un contraargumento interesante: aun sin selección, estos liceos siguen aportando una cantidad relevante de estudiantes al 10% superior de puntajes, e incluso han producido más puntajes nacionales que en algunos años previos. Es cierto, y vale la pena reconocerlo. Pero ese dato confunde dos planos distintos. Talento individual y calidad institucional no son lo mismo. Una institución no se define por cuántos estudiantes brillantes sobreviven en ella, sino por su capacidad de producir excelencia de manera sistemática, con un clima académico exigente, continuidad pedagógica y estándares compartidos como norma, no como excepción.

Aquí conviene dar un paso más y enfrentar otra idea que ha ganado espacio: la de que el talento está distribuido y no concentrado. También es correcta. Análisis de datos del proceso PAES, difundidos en medios nacionales a partir de información oficial, muestran que una parte sustantiva del 10% superior no proviene del llamado “top 100” de colegios. Pero de ahí no se sigue que la excelencia institucional emerja espontáneamente. El talento puede estar distribuido; la capacidad de identificarlo, concentrarlo y acelerarlo no lo está. Eso requiere diseño, foco y estabilidad. Precisamente lo que ofrecían —con defectos, sin duda— los liceos públicos de alta exigencia.

Mientras esta discusión se libra en cifras y rankings, hay un daño menos visible que rara vez ocupa titulares: la interrupción crónica del proceso educativo. Durante la última década, varios liceos emblemáticos han sufrido pérdidas reiteradas de clases por tomas, paros y conflictos internos. Un estudio de Libertad y Desarrollo, “Estimación del impacto educativo de la pérdida de clases en 2019”, cuantifica los efectos negativos de estas interrupciones sobre el aprendizaje. El propio Instituto Nacional ha reconocido públicamente, en comunicaciones a su comunidad educativa, la magnitud de las horas pedagógicas perdidas en años recientes. Aquí no se trata de criminalizar a estudiantes ni de atribuir intenciones políticas específicas; se trata de constatar que cuando estudiar deja de ser el centro, la excelencia se erosiona, aunque algunos talentos logren sobresalir a pesar de todo.

Ese deterioro institucional tiene un costo social que rara vez se explicita. Cuando los polos públicos de alta exigencia se debilitan, las familias con recursos migran hacia alternativas privadas. Las que no los tienen pierden una vía real de movilidad social. Este diagnóstico no es nuevo. El ex rector de la Universidad de Chile, Luis Riveros, lo advirtió con claridad en su columna “Sacar la educación de la contingencia”, publicada en Diario Estrategia: en vez de “poner patines” a todos, optamos por “quitárselos a quienes lo hacen mejor”, sacrificando excelencia sin crear capacidades equivalentes en el resto del sistema. Estudios del Centro de Estudios del Ministerio de Educación y del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE) sobre segregación y elección escolar refuerzan esta idea, mostrando cómo las reglas de admisión y la percepción de calidad influyen en la composición social de los establecimientos.

Frente a este panorama, conviene mirar el contrafactual que sí funcionó. Las evaluaciones oficiales del programa Liceos Bicentenario, realizadas por la Dirección de Presupuestos y por equipos académicos de la Universidad Católica, muestran que exigencia, foco académico y estabilidad producen mejores resultados sostenidos, incluso en contextos vulnerables. No son modelos perfectos ni replicables sin adaptación, pero prueban un punto central: el problema no es el mérito; el problema es renunciar a él.

La conclusión se impone con cierta incomodidad. La eliminación de la selección académica no democratizó la excelencia. Debilitó las instituciones que la producían de forma sistemática y trasladó el costo a quienes no tenían alternativas. Reconocer que el talento está distribuido no obliga a destruir los ecosistemas que lo potencian. Al contrario, exige diseñarlos mejor, proteger el tiempo pedagógico y ofrecer liceos públicos de alta exigencia, con reglas claras y foco académico, para quienes pueden y quieren asumir ese desafío. No es retroceder. Es corregir un error de diseño.

Referencias:

  1. Kulik, J. et al. (2016). What One Hundred Years of Research Says About the Effects of Ability Grouping and Acceleration. American Educational Research Association (AERA). https://journals.sagepub.com/doi/10.3102/0034654316675417
  2. Universidad Católica (2023). Effects of Between-Class Ability Grouping on Secondary Students’ Achievement in Chile. https://repositorio.uc.cl/dspace/bitstreams/711b9629-1539-4afd-b860-b078190638c8/download
  3. DEMRE – Ministerio de Educación (2026). Presentación Resultados PAES Admisión 2026. https://educacionsuperior.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/49/2026/01/Presentacion-Entrega-de-Resultados-PAES-Admision-2026.pdf
  4. Libertad y Desarrollo (2022). Estimación del impacto educativo de la pérdida de clases en 2019. https://lyd.org/wp-content/uploads/2022/10/SISO-196-V2-ESTIMACION-DEL-IMPACTO-EDUCATIVO-DE-LA-PERDIDA-DE-CLASES-EN-2019-oct22.pdf
  5. Riveros, L. (2021). Sacar la educación de la contingencia. Diario Estrategia. https://www.diarioestrategia.cl/texto-diario/mostrar/4524414/sacar-educacion-contingencia
  6. Ministerio de Educación – Centro de Estudios / PUC (2022). Informe final sobre el Sistema de Admisión Escolar. https://centroestudios.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/100/2022/01/Informe-final_FON181800265_Figueroa_PUC-EDIT.pdf
  7. DIPRES (2025). Evaluación de impacto del programa Liceos Bicentenario de Excelencia. https://www.dipres.gob.cl/597/articles-383677_r_ejecutivo_institucional.pdf
  8. Universidad Católica (2024). Informe Final Estudio Liceos Bicentenario. https://liceosbicentenario.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/120/2025/05/Estudio_UC_Informe-Final-Estudio-Bicentenario-2024.pdf